Poesía caótica
en forma de espiral.
Así podría definir
mi cabeza
en estas últimas
semanas.
Palabras y palabras.
todas sin sentido.
Mi ser, mi esencia
es la del surrealismo.
Mi cabeza,
mi pensamiento.
Un espejo roto
sobre el suelo
de ese baño.
Ya no tengo
ideas buenas,
¿Qué habrá sido
de ese niño,
y esa imaginación?
Y mientras yo estoy aquí
el escritorio, la pluma y el papel
me llaman a gritos.
No sé que decirles,
solo puedo lamentarme,
lamentarme a gritos,
en silencio.
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